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Amics del Taitxi Ponent Naix

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Vídeo, els 12 primers moviments de Tai Txi

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PETER YANG

 La vida nos suele ofrecer aquello que necesitamos en cada momento, y especialmente cuando todo parece estar preparado para que sea posible. En medio de los innumerables recovecos de la experiencia y de las muchas vueltas que da la vida en el Planeta, en medio de eso que los españoles conocemos como «los renglones torcidos de la escritura de Dios», se nos dan los regalos precisos para que el aprendizaje humano se desarrolle conforme a la voluntad divina, que no es otra que hacer posible, desde lo roto y lo disperso, un pueblo y una humanidad nuevos, que sean fruto del entendimiento y de la sabiduría acumulada desde siempre y expresión última del amor del padre Dios. No quiere Dios más que los hombres se salven en comunión y lleguen al conocimiento de Aquel que es la Verdad y que nos hará definitivamente libres.

A los españoles se nos ofreció, por una de esas casualidades amadas de Dios y que tantas veces surgen desde situaciones difíciles y opresivas, el regalo del padre Peter Yang. Con él está puesta encima de nuestra mesa occidental la llamada más profunda que se pueda escuchar para trabajar por el diálogo y la comunión de las civilizaciones, algo de lo que ya hace años hablaban Roger Garaudy y toda una generación de filósofos y teólogos. Los pueblos de la tierra, desde su ser y sus culturas propias, están llamados a aprender en común, desde la intercomunicación fluida y desde la amistad, el arte de la vida, el arte de la felicidad a que estamos llamados.

Con Peter Yang podemos acercarnos a la comunión de dos de las más verdaderas y auténticas aportaciones y pasiones de la Humanidad: El Tao, como cultura y modo de vida, y la fe en la persona de Cristo, como centro y culmen de la Historia, como patrimonio de los pueblos y culturas de la Tierra, y como verdadero y definitivo regalo de Dios para que todos podamos, al fin, entendemos, compenetrarnos y vivir en comunión.

Peter Yang vuelve a ofrecer al gran público la esencia de lo que vive. Y al comunicarlo, con la franqueza y sencillez que lo caracterizan, nos lo hace vivir a todos, por lo que nos acerca más y más al destino común de la humanidad.

ANTONIO GARCÍA RUBIO
Párroco de la Asunción de Nuestra Señora Colmenar Viejo (Madrid)