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Amics del Taitxi Ponent Naix

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Lo Natural

 La red celestial es amplia y ancha, aunque de malla grande, nada pasa a través de ella. 

Tao Te King, cap LXXIII
 
Hace ya unos días, en un comentario a un texto mío sobre la Benevolencia, me pregunta una compañera que qué es lo natural. Aprovecho la pregunta para hablar del Tao Te King.
En el TTK, no hay nada que no sea natural, porque Lao Tse no hace otra cosa que observar a su alrededor y expresar lo que ve, pero desde una mirada distinta: la mirada profunda y plena. No se pierde en apariencias, ni en devaneos mentales ni en discursos dialécticos. Va al grano. Dice lo que es y lo que es queda reflejado en sus palabras. No hay medias verdades ni medias tintas. Por eso, profundizar en el TTK es hacerse realista, es ver lo que subyace a las cosas, incluidos nosotros mismos.
 
En el TTK se habla del agua, se habla del valle, de las personas, de la quietud, de la vanidad, de los fenómenos naturales, de la tranquilidad, del desapego, de la negación, de la satisfacción de lo mínimo, de la fuerza de la virtud, de la sabiduría, de la vida. Y todo eso es lo que nos rodea y también es natural.
 
Es muy curioso –y soy el primero en entonar el mea culpa- que siempre que se habla de taoísmo se habla de naturaleza y se confunde al taoísmo con la ecología, con el paseo matinal por las montañas o por los bosques; se confunde al taoísmo con la anarquía y con la antítesis de la política. Es decir, se confunde la esencia.
 
El taoísmo parte de algo muy simple en toda la tradición china: hay un Cielo y hay una Tierra. El Cielo tiene su sabiduría y la Tierra tiene la suya propia. Las dos sabidurías se complementan, se amplifican, se apoyan, se sostienen. El Hombre es la única criatura que tiene capacidad para UNIR estas dos sabidurías a partir de la suya propia. Y para ello ha de empezar por lo que tiene más cerca: él mismo. ¿Cómo empezar? Mediante la observación de lo que le sucede y de lo que sucede a su alrededor. Pero es difícil aprender a observar cuando se está metido de lleno en una pelea existencial. No se ve nada y además nos empeñamos en ponernos los ojos morados a golpes. La única forma posible es mediante la quietud y la tranquilidad. Desde ahí es bien fácil ver lo que pasa a tu alrededor.
 
Entonces, para empezar a ver lo que es natural y lo que no, no tenemos otra posibilidad que tranquilizarnos, aquietarnos y dedicarnos a observar lo que sucede a nuestro alrededor: en nosotros mismos, en la Naturaleza y en nuestra sociedad. Sin intervención, ya que esto hará que nuestra visión sea defectuosa. 
 
“Aquel que puede ver lo pequeño es de vista aguda. 
Aquel que puede mantenerse al lado de la gentileza es fuerte. 
Usa la luz y vuelve a la claridad visual. 
Esto no te causará más tarde dolores. ESTO ES ROBAR EL ABSOLUTO”. 
TTK. Cap. LII
 
Y aquí está la clave de LO NATURAL. La llave maestra, el secreto mejor guardado del TTK es que si quieres llegar a conocer lo que es natural y lo que no y así vivir en consecuencia debes usar LA LUZ. Pero la luz no viene sin algo que es esencial y que los hombres desprecian: LA FE.
 
Se piensa que la fe es una debilidad, es un cuento de viejas para sobrellevar el día a día o para “ganarse el cielo” –como se dice vulgarmente-. Se opina que la fe no nos hace libres sino dependientes de las religiones y de los que las promueven y utilizan. Y no hay nada más lejos de la verdad. Sin fe no hay luz, sin luz no hay cielo, sin cielo no hay tierra, sin cielo ni tierra no hay hombre que pueda realizar su misión vital, sencillamente porque no hay vida. Fe no es fe religiosa, ni beatería, ni fuerza bruta, ni sermones, ni nada parecido.
 
Fe es simplemente creer que hay una luz que todo lo llena, que nos llena a nosotros, que nos alimenta, que nos da vida, que nos ilumina en nuestro camino y en nuestro vivir. Es tan sencillo creer y tener fe que a veces no la encontramos, porque pensamos que tener fe es algo más complejo y complicado, más esforzado y más sujeto a tentación, más lejano y a la vez más inalcanzable.
 
Si no tenemos fe, somos ciegos. No sabemos usar la luz para ver con claridad. Si no tenemos fe, nuestras acciones diarias no pasan de ser inútiles y anodinas. Si no tenemos fe, no sabemos nuestro lugar en el mundo y nos domina el caos. Si no tenemos fe, no hay vida en nuestro corazón y nos dejamos regir por las emociones y por la acción-reacción.
 
Creer es liberarnos de las cadenas: es alcanzar la quietud y la tranquilidad. Es abrir los ojos sabiendo que delante hay algo acogedor, pleno, cálido, cercano, amoroso, sutil, sensible. Sabiendo que no hay ya oscuridad, ni miedo, ni temor, ni caos, ni violencia. Creer es tener acceso a la luz y eso hace que realmente veamos lo natural y sepamos comportarnos naturalmente.
 
“Venero a la Madre Suprema que me nutre”. 
TTK, Cap. XX
 
En la versión de Arthur Waley la traducción dice: “A mí me alimenta el TAO”
 
Resumiendo: lo natural es lo que es, pero solo tengo acceso a ello cuando tengo fe, porque esta fe es la que me conecta con la Madre Nutricia, y ésta con el Tao. Sin fe, el Tao es solo una palabra de tres letras. Con fe, Tao es VIDA y no hay vida plena sin Tao.
 
Publicado por Andrés Guerrero Serrano en su blog.